Más allá de la automatización

Continuación de Cocreación responsable

El verdadero potencial de los LLM emerge cuando los conceptualizamos no como simples herramientas de automatización, sino como amplificadores de las capacidades humanas. Esta distinción es fundamental para comprender su papel en los procesos creativos y productivos.

La tendencia generalizada a buscar en los LLM una solución rápida para incrementar la productividad, no sólo es una perspectiva completamente falsa sino que resulta contraproducente. El valor real de estas herramientas radica en su capacidad para mejorar la calidad de nuestro trabajo, no necesariamente su velocidad. La diferencia no es trivial: mientras la productividad se mide en cantidad de output, la mejora cualitativa implica un refinamiento del pensamiento, la creatividad y la precisión.

Hay estrategias para trascender la visión puramente productivista y adoptar un enfoque más realista y enriquecedor de los LLM. Este cambio de perspectiva nos permite despojar a estas herramientas de la retórica mercadotécnica y los adornos superficiales que las rodean, para contemplarlas en su auténtica dimensión. Como Neo al descubrir la verdadera naturaleza de la Matrix, podemos ver los LLM tal como son: no simples procesadores de tareas, sino instrumentos de amplificación cognitiva que, bien comprendidos, revelan capacidades mucho más profundas y significativas que la mera automatización.

En un artículo anterior estuvimos hablando de que podemos hacer uso de un método universal para interactuar con lo LLM que se basa en el principio del "Traductor Universal". Este enfoque conceptualiza la IA como un sistema capaz de transformar y adaptar información entre diferentes formatos, niveles y contextos. Esta perspectiva expande las posibilidades de uso más allá de las aplicaciones obvias, aunque siempre considerando las limitaciones inherentes de cada modelo de IA.

Por otro lado, el conocimiento previo del usuario sobre la materia es indispensable, no solo para evaluar precisión o la relevancia de las respuestas, sino también para dirigir el proceso creativo, y que no acabe convertiéndose en algo yermo y frustrante. Este conocimiento también permite formular prompts más pertinentes, y dirigirnos a lo que realmente necesitamos sin necesidad de iterar infinitamente sobre asuntos que no alcanzamos a comprender (por más que le decimos que nos explique como a un niño de 10 años).

El punto de partida de un diálogo profundo y significativo reside en arte y la ciencia del prompt. El prompt no es simplemente una instrucción o pregunta, sino la semilla que determina la dirección y calidad de lo que venga después. Un prompt bien construido actúa como una brújula que orienta el resultado deseado. Esto implica una cuidadosa elección de las palabras o del nivel de detalle proporcionado, así como de otras muchas variables. El prompt debe encontrar el equilibrio entre ser lo suficientemente específico para guiar la generación en la dirección correcta, pero también lo bastante flexible para permitir que la IA aporte su potencial creativo.

Lo siguiente será evaluar de manera rigurosa cada respuesta generada. No se trata simplemente de aceptar las sugerencias de la herramienta y dejarse llevar por el enfoque que nos propone, sino de analizarlo desde una perspectiva experta, considerando su aplicabilidad, precisión y valor de cara al objetivo último que buscamos, objetivo que deberíamos tener claro antes de comenzar nuestro primer prompt. Una postura crítica, cuestionando constructivamente las propuestas, identificando posibles sesgos o limitaciones (La crisis de los sesgos), no busca descartarlos sino formas de superarlos, Esta evaluación crítica sirve como base para un proceso de refinamiento continuo.

El refinamiento iterativo es fundamental para alcanzar resultados óptimos. Cada iteración permite pulir y mejorar el prompt para obtener mejores respuestas, ajustando elementos que pueden no haber funcionado inicialmente, o incorporando otros que no se tuvieron en cuenta. Este proceso de mejora continua se nutre de la experiencia y conocimiento del usuario, quien aporta su criterio experto para guiar las modificaciones necesarias: cuanto más trabajamos y experimentamos con los LLM mayores son las probabilidades de que desarrollemos una especial sensibilidad para interactuar con estas herramientas.

La riqueza del trabajo con IA emerge de su capacidad para ofrecer múltiples ángulos y enfoques sobre un mismo tema. El diálogo entre el pensamiento humano y la forma en que el LLM procesa y conecta información genera una dinámica donde cada perspectiva enriquece a la otra. El usuario aporta su experiencia, intuición y conocimiento contextual, mientras que el LLM contribuye con su capacidad de establecer conexiones inesperadas y proponer enfoques alternativos. Esta confluencia de miradas diversas nutre el proceso creativo y puede conducir a soluciones más completas, innovadoras y de mayor calidad.

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